Bien es conocido mundialmente, lo popular que es España para los turistas durante el verano, y es que con su clima ideal, la amplia gama de ofertas de atractivos turísticos y su comida, y excelentes alojamientos, la han hecho el lugar preferido de los europeos, y también del resto del mundo.

Según la Organización Mundial de Turismo, España es el segundo país que más visitantes extranjeros recibe del mundo (está detrás de Francia), y es uno de los países que más está sufriendo la crisis en el sector, debido al Coronavirus.

Como todo, el sector turístico se ha visto altamente afectado por el Coronavirus, y es que según el estudio elaborado por la consultora Cushman & Wakefield y STR (especialista en hotelería), la tasa de ocupación en hoteles españoles se redujo a más de la mitad en los primeros seis meses del año.

El bloqueo por el coronavirus, las prohibiciones de viaje y reglas de cuarentena perjudicaron altamente a un país que depende altamente del turismo, ya que éste representa alrededor del 12% de la economía de España.

La tasa de ocupación promedio de hoteles del 33% de enero a junio, en comparación con el 73% durante el mismo período del año pasado, fue especialmente perjudicial.

Las regiones más afectadas han sido la región noreste de Cataluña, que es uno de los principales puntos de interés turístico, y las Islas Balares, un destino muy popular entre alemanes y británicos.    

En Barcelona la ocupación hotelera tuvo una caída del 58% y en las Baleares, la ocupación perdió casi un 66%,  a pesar de que el brote de COVID-19 en esta zona fue bastante bajo.  Una baja que no sólo afecta a los hoteles locales, sino también a las grandes hoteleras que operan el país, viven una situación similar con el agregado de que están cargadas de deudas.

Desde el estado de alarma decretado a mediados de marzo, el negocio turístico ha sufrido enormemente, con casi un millón de trabajadores del sector han sufrido por este problema, y no sólo los trabajadores directos del sector, sino todos aquellos que hacen vida gracias al mantenimiento que requieren hoteles y posadas, como jardineros, electricistas, carpinteros, cerrajeros.

Y por si fuera poco, la semana pasada, la Asociación de la Industria de Hospitalidad de España dijo que unos 40,000 bares y restaurantes ya habían cerrado permanentemente como resultado de la pandemia.

Esperanzas de Recuperación

Un aumento en el turismo interno a medida que han disminuido las restricciones, ha traído algo de alivio, pero con los hoteles que reducen las tarifas de las habitaciones para atraer a los turistas, el camino hacia una recuperación más permanente podría tomar más tiempo.

Ayudó un poco que durante el estado de alarma, al menos algunos alojamientos abiertos recibían trabajadores esenciales, y que tenían que asistir por algún motivo a la zona, sin embargo, estos no cuentan como turistas.

Se ha incentivado además el turismo interno mientras tanto. La demanda de los turistas locales, especialmente durante los fines de semana, es el primer paso hacia la recuperación.  Y ya se han abierto algunas opciones turísticas.

El sector se está moviendo en la dirección correcta para comenzar una recuperación, pero que inevitablemente será lenta.

Portavoces de Barceló aclaran de forma meridiana este repunte relativo: “Partimos de cero. ¿Está mejorando la situación? Sí, pero no será comparable con el verano pasado”. Un repunte, es cierto, pero desde la nada.