febrero 28, 2024

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El sueño espacial mexicano

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Los dispositivos del proyecto Colmena, que están a cargo de la UNAM y la Agencia Espacial Mexicana, van a bordo de la nave Peregrino 1, que sufre una fuga de combustible que amenaza la misión.

Cinco microrobots mexicanos están en dirección a la Luna, despegó desde el lunes en la madrugada de Cabo Cañaveral, en Florida, EE.UU., debe llegar al satélite en seis semanas. El despegue fue todo un éxito, pero el módulo tiene una fuga de combustible que pone en riesgo la misión.

Entre los 5 microrobots no superan los 300 gramos, el sueño espacial mexicano viaja envuelto en un paquete de galletas. La próxima carrera espacial ha empezado. Los países no solo quieren poner un pie en la luna, sino colocar las bases para sacar provecho de sus materiales.

De allí, preparar el salto a Marte para dentro de unos 20 años, el plan es gigante, hace décadas los gobiernos estadounidenses o el ruso apostaron por el universo, después sigue China e India.

Es una industria competitiva, en donde juegan la Agencia Espacial Europea y la japonesa, México, trata de encontrar su hueco, tratando de abrir una brecha, nace el proyecto Colmena.

El investigador Gustavo Medina, responsable del Laboratorio de Instrumentación Espacial, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, cree haber encontrado el nicho en lo pequeño. Ya existen otros construyendo grandes robots, grandes vehículos, pero existen países especializados en nanotecnología que permite crear muchos robots.

Misión Colmena

México presentó su proyecto a la empresa Astrobotic que es la creadora de Peregrino 1 y la que está patrocinada por la NASA, está a cargo del viaje, la compañía selecciona la idea de UNAM para la primera misión comercial a la Luna.

Muchos consideran el proyecto como algo histórico, también en la nave, que es una cápsula del tiempo, contiene mensajes de 80.000 niños de todo el mundo y las cenizas del creador de Star Trek, Gene Roddenberry, del escritor de ciencia ficción Arthur Clarke y 3 presidentes de EE.UU.

Con sensores y aletas

Colmena está compuesto por cinco robots de 12 centímetros de diámetro y 56 gramos cada uno, tienen ruedas y una especie de aletas, viven de la energía que consiguen de sus paneles solares, que son flexibles para aguantar la vibración que lleva aparejada el ser lanzado en un cohete espacial.

Cuenta con sensores, microprocesadores, inteligencia para navegar autónomamente y radares para desplazarse y comunicarse con otros robots, nunca en el espacio había dispositivos tan pequeños, diseñados para aprender cuáles son los desafíos, para sobrevivir en el espacio.

Una catapulta espacial

Cuando la nave llegue a la Luna no hay nada para bajar los robots, el módulo se convierte en la primera catapulta espacial y los arroja a unos 10 o 15 metros de distancia, es importante que lleguen lejos, ya que funcionan con energía solar.

El módulo de despliegue y telecomunicaciones, llamado TTDM, tiene varias funciones, sirve para recibir la información que los robots recopilan en la Luna, mientras él permanece en la nave, hace la conexión y transfiere a la Tierra los datos del enjambre y sirve como catapulta.

La incidencia durante la propulsión de la nave provoca una pérdida crítica de combustible, lo que hace muy difícil que Peregrine pueda llegar a la Luna, Peregrine funciona con energía solar, pero requiere de combustible para mantener a la nave en una dirección estable que apunte hacia el sol. 

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