diciembre 2, 2022

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Las personas sin hogar, una fuerte y triste realidad

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Un libro sobre la carencia de hogar enumera muchos factores que conducen a esta situación en Polonia. Algunos de ellos son la pérdida del empleo, las deudas, los problemas familiares.

También se puede señalar a otros factores como la escasez de viviendas para los mayores, discapacitados y enfermos de sida. Muchos afectados padecen problemas mentales y físicos o de adicción, sobre todo al alcohol.

Víctimas de las circunstancias en muchos casos

Un especialista en cuestiones socioeconómicas, dice: “En este país [Polonia], realmente nadie duerme en la calle por decisión propia. […] Lo que lleva a esa situación es, más bien, una serie de fracasos que hunden al individuo y le quitan las ganas de vivir”.

Parece que los más vulnerables son quienes, por diversas razones, se sienten incapaces de afrontar sus problemas. Por ejemplo, algunos salen de la cárcel y encuentran su vivienda destrozada por delincuentes.

 Como dicen muchos cerrajeros expertos: “No todos saben que hacer ante una urgencia” y este dicho se pudiera aplicar ya que muchos son víctimas de desalojos, y hay muchos que pierden su hogar debido a catástrofes naturales.

Una encuesta realizada en Polonia entre personas sin techo reveló que casi la mitad de ellas habían vivido con su cónyuge y habían formado parte de una familia, aunque en muchos casos esta era problemática.

 La mayoría fueron echados de su casa o se vieron obligados a marcharse debido a graves dificultades. Solo el 14% decidió irse voluntariamente. Tras pasar cierto tiempo en un albergue, algunos recuperan su autonomía.

Otros, sin embargo, nunca llegan a superar su situación debido, en parte, a uno o varios de los siguientes factores: enfermedades mentales o físicas, adicciones a ciertas sustancias, falta de motivación para trabajar.

¿Qué ayuda se les ofrece?

Algunos albergues les brindan a estas personas servicios destinados a salir de su situación. Por ejemplo, las ayudan a conseguir asistencia económica del gobierno o de otras fuentes, asesoramiento jurídico y apoyo para restablecer las relaciones familiares.

También les enseñan habilidades básicas. Por ejemplo, los centros juveniles de Londres ofrecen consejos sobre alimentación, cocina, hábitos saludables y búsqueda de trabajo.

El objetivo de tales consejos es que los jóvenes eleven su autoestima, se motiven y sean más independientes, para que así encuentren y conserven un hogar propio. Dichas medidas son en verdad elogiables.

Sin embargo, no todos los albergues ofrecen la ayuda que a los afectados les parece más necesaria. Por ejemplo, un indigente de Varsovia llamado Jacek explica que la vida en los albergues no los prepara para la realidad del mundo exterior.

 Él cree que, como prácticamente solo se relacionan y conversan entre ellos, su forma de pensar tiende a distorsionarse. Dice: “El albergue nos aísla del mundo exterior y se convierte en una especie de hogar infantil para adultos”.

Lo cierto es que este es un problema que requiere de mayor atención de aquellos que puedan aportar una solución, mientras tanto se encomia la buena labor que realizan algunas de estas instituciones.

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